Colección Juan San Martin

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En la cultura vasca contemporánea, Juan San Martín (Eibar, 1922 – Hondarribia, 2005) es conocido por sus múltiples actividades, que inicia en su juventud y extiende a nuestros días. No hubo jornada cultural, semana cultural o artística, donde no se sintiera la presencia y colaboración activa de San Martín. Ha sido la suya una vida de entrega sin concesiones a la cultura vasca, desde una concepción abierta de la vida y la historia. El escritor era requerido para dar conferencias a lo largo y ancho del País Vasco, bien fueran sus intervenciones sobre literatura, lengua, arte, etnografía, cultura popular. Esa dedicación múltiple, rigurosa y generosa, le valió la consideración y el aprecio de importantes personajes, como Barandiarán, Caro Baroja, Mitxelena, Oteiza o Luis Villasante, entre otros, con quienes trabajó y colaboró en múltiples programas culturales. Tuvo el mismo afecto y consideración de otro prohombre, Toribio Etxeberria, su paisano, quien, en aprecio de su personalidad cultural y humana, dedicó a San Martín el poema “StonehengwŽko zabalian” (“Obertura de Stonehengw”), en su libro Ibiltaritxanak (Poemas del camino).

Dedicado con el mismo entusiasmo a la fotografía que a la investigación histórica, o a la tarea de académico de la Lengua Vasca, San Martín ha sido el responsable durante varios años de la edición de la revista “Egan” (1983–1989), secretario de Euskaltzaindia (1967–1978) y vicepresidente de la misma institución en este último año. También ha intervenido con el mismo entusiasmo en las campañas de alfabetización, de las que fue uno de sus principales promotores, como lo fuera de la creación de ikastolas.

Pero si todas esas tareas son ciertas, aunque no sean todas las que realmente ha realizado, a San Martín, prologuista de múltiples libros de cultura vasca, hoy se le conoce como poeta, como constructor de una línea lírica que, superando el realismo de su época, y sin desdeñar la intimidad, compone versos de tono existencial, lo que le vale el aplauso de su amigo Aresti, de Mikel Zárate y de Oteiza, entre otros. San Martín no sólo es el prologuista del más importante libro de Aresti, Harri eta Herri (1964), sino el hombre a quien Aresti sometía a criterio cuanto había de publicar. San Martín ha sido también introductor, como traductor al euskera y divulgador de muchos poetas universales. Junto con Aresti, Joxe Azurmendi y Mikel Lasa, este ilustre eibartarra representa en aquellos años de la década de los sesenta las voces de los poetas que ponen el euskara en la modernidad lírica, superando, aunque reconociendo, las enseñanzas de la tradición literaria inmediata, que representaban Lauaxeta, Lizardi, Salbatore Mitxelena, Mirande u Orixe, pero contemplando, también, las poéticas de Otero y Celaya.

En 1998, la Universidad del País Vasco editó su libro Giro Gori -Tiempo ardiente, que recoge su andadura poética completa (1954-1977), tiempo que explica un ciclo creativo, y da paso a otro de más presencia pública de San Martín. En sus poemas se advertirá las gamas de su múltiple expresión lírica, y otros sentimientos y actitudes, como el sentido del humor, que revelan algunas composiciones de los años sesenta, fundamentalmente las dedicadas a la unificación de la lengua. Hombre conciliador, ha participado a su vez en funciones públicas. En 1978 es nombrado director general de Cultura en el Consejo General del País Vasco, y participa como tal en una tarea de asesoramiento, conservación y defensa del patrimonio artístico vasco.

En 1989 fue nombrado primer Ararteko, cargo en el que ha desplegado una intensa tarea social y cultural, a su vez, publicando libros, prospectos y haciendo informes en los que priva su sentido universal de la cultura y su afecto inconfundible por el País Vasco. San Martín es miembro de diversas instituciones culturales, como la Sociedad de Estudios Vascos, R.S.B.A.P., Sociedad Aranzadi y miembro de honor, como fundador, de Euskal Idazleen Elkartea (EIE), y Euskal Itzultzaileen Elkartea (EIZEI). Fue colaborador y miembro de la dirección de Eusko-Bibliographia, bajo la dirección de Jon Bilbao. Como Ararteko fue nombrado a su vez presidente del Instituto Europeo del Ombudsman (1994–1995).

Profesionalmente ejerció en diversas especialidades industriales en su Eibar natal y más tarde prestó sus servicios en empresas de importación de maquinaria. Su afición a la lectura desde la niñez ha constituido la base de su formación autodidacta.

Su vocación deportiva ha sido el montañismo, que lo ha practicado en todas sus modalidades. Fue monitor de la Escuela de Escalada y Alta Montaña. Basta decir que ascendió al Naranjo de Bulnes por tres vías distintas, además de abrir nuevas vías en algunas cumbres del Pirineo, recorrió prácticamente todo el macizo de Picos de Europa, Gredos y la cordillera pirenaica y gran parte de los Alpes. Participó en las expediciones espeleológicas a la sima de San Martín en Larra. En las publicaciones “Pyrenaica” y “Munibe” se recogen muchos relatos sobre dichas actividades y, por su historial, la Federación de Montañismo le condecoró con la medalla de plata al mérito deportivo.

Durante años publicó artículos de difusión cultural y crítica en diversas publicaciones periódicas, como la sección semanal bilingüe en el periódico “Hoja del lunes”, de Donostia. En sus correrías ha mostrado gran inquietud por las artes y la etnografía; de hecho ha descubierto diversos yacimientos prehistóricos (recientemente, en Hondarribia), identificado obras de arte, pero al mismo tiempo se ha preocupado en recoger cantares populares y trabajos artesanales.

Felix Maraña.
Con el objetivo de facilitar el acceso a las 6277 fotografías de la colección Juan San Martin, toda ella ha sido liberada con una licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual la cual es compatible con Wikipedia.
Este fondo fotográfico se conserva en el Archivo General de Gipuzkoa (DiputaciónForal de Gipuzkoa). (http://www.artxibogipuzkoa.gipuzkoakultura.net).

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