Visitar Ekainberri supone una experiencia peculiar, no sólo por la gran calidad y esmero técnico en la réplica de la cueva sino ante todo por haber conseguido una ambientación idónea al emular una atmósfera realista que recrea la fantástica vivencia de penetrar en un mundo mágico ancestral. Por si fuera poco, la visita guiada es minuciosa y descriptiva, y encantadora la gente que nos acompaña e informa. Merece la pena acercarse y disfrutar de las actividades, tener la oportunidad de conocer cómo nuestros antepasados encendían fuego, pintaban las paredes de las cuevas y utilizaban sus armas. Muy interesante resulta también visitar la exposición para acceder a información sobre las grutas y yacimientos de Euskal Herria, y también recomendable pasarse por la pequeña y acogedora biblioteca. El entorno es delicioso, un paisaje ideal para el paseo relajante. Desde Iruña un cordial saludo. Lola M. Sobreviela